TE DEFIENDES O TE REPRIMES?

Que son los mecanismos de defensa?

Son mecanismos inconscientes que se encargan de disminuir las consecuencias de un evento demasiado intenso para que podamos seguir funcionando normalmente.

Cómo funcionan los mecanismos de defensa?

Estos operan basándose en la disociación para establecer una distancia de seguridad entre lo que consideramos bueno y malo. 

Pretenden hacer pausas de enfrentamiento con la realidad hasta que sea posible conciliarlos mediante la toma de decisiones.

La experiencia, la memoria y el carácter toman como herramientas a la memoria, el raciocinio y la imaginación la cual nos permite concebir abstracciones y concepciones fuera de la realidad y elaborar nuestro propio orden de las cosas. De esta manera “eliminamos” la fuente de tensión, inseguridad o ansiedad.

Los mecanismos de defensa más comunes

1. Negación.   Negamos  la realidad o determinado hecho porque este es demasiado doloroso, y actuamos como si no hubiera pasado nada.  

2. Represión.  Eliminamos de la conciencia aquellos pensamientos, impulsos y sentimientos que nos resultan perturbadores, que generan culpa por que contradicen nuestra forma de ser.

Al negar su existencia, logramos mantener un equilibrio emocional momentáneo por que anteponemos nuestro sistema de creencias y valores y eso nos quita sentimientos de culpa y de incogruencia, pero reprimimos las cosas que nos satisfacen y nos dan placer y a la larga esto es solo cuestión de tiempo; es una bomba.

3. Regresión. Es cuando reactivamos conductas de etapas anteriores de la vida. Se produce cuando un problema nos desborda y nos vemos obligados a mirar atrás en la búsqueda de soluciones que en el pasado fueron útiles pero que en la etapa actual de nuestro desarrollo no son congruentes.

4. Desplazamiento. Se produce una redirección de una emoción o sentimiento (normalmente la ira) sobre una persona u objeto que no puede responder. 

Este mecanismo de defensa se activa cuando no podemos expresar lo que sentimos y nos permite relacionarnos con esa persona sorteando las características negativas que nos molestan. 


Un ejemplo es cuando nos enfadamos con nuestro jefe pero como no podemos descargar la ira sobre él, terminamos peleando con nuestra pareja.

5. Proyección. Le atribuimos a otra persona sentimientos, deseos o motivos que son nuestros pero no reconocemos como propios ya que no queremos aceptarlos pues desequilibrarían la imagen que tenemos de nosotros mismos. 

Al proyectarlos sobre otra persona, nos sentimos aliviados. Por ejemplo, una persona puede enojarse con su pareja y reprocharle que no le escucha cuando, en realidad, es él/ella quien no escucha pero no quiere aceptarlo.

6. Introyección. Es la asimilación de características de una persona, objeto o animal a nuestro “yo”. 

Podemos asimilar solo determinadas características o el objeto en su totalidad, nuestro “yo” podría correr peligro por que sus verdaderas características se verían invadidas por adoptar las características y comportamientos ajenos a su personalidad. 

Este mecanismo de defensa es muy común en los niños, cuando pierden a una persona querida o a su mascota y asumen algunos de sus hábitos o formas de comportarse. De esta manera, mantienen vivo el recuerdo y niegan lo ocurrido.

7. Racionalización. La persona intenta recurrir a argumentos lógicos para explicar determinados comportamientos, deseos o necesidades. Se trata de una especia de negación ya que en realidad estas razones no son válidas y con ellas la persona solo intenta no tener que enfrentar el conflicto. 

Un ejemplo es cuando a alguien le diagnostican una enfermedad degenerativa o grave y en vez de expresar su dolor, rabia y tristeza, se centra en los detalles técnicos de un tratamiento que en realidad no es una cura. A través de las explicaciones lógicas, huye de los sentimientos y evita afrontar la situación.

8. Formación reactiva. En este caso la persona se suele comportar de manera diferente a como piensa y siente en determinadas circunstancias.

 Lo que hace es exacerbar los aspectos positivos vinculados a la situación de manera que estos escondan los negativos (que son los que generan ansiedad y angustia). 


Por ejemplo, una persona que está molesta con su jefe, actúa de manera excesivamente amistosa con él. Lo que sucede realmente es que la persona no se siente capaz de expresar su insatisfacción e intenta ocultarlo (incluso a sí misma), actuando como si en realidad se sintiese muy satisfecha.

9. Deshacer lo hecho. En determinados momentos, perdemos el control y hacemos cosas de las cuales nos arrepentimos, cuando no logramos aceptar que nos hemos comportado de determinada manera, ponemos en práctica este mecanismo de defensa. 

Básicamente, intentamos volver atrás para deshacer un comportamiento o pensamiento que consideramos inaceptable o dañino. 


Por ejemplo, después de darnos cuenta de que hemos insultado a nuestra pareja, pasamos la hora siguiente exaltando sus virtudes en vez de, simplemente, pedir disculpas.  Al hacer esto creemos que desharemos la acción anterior y que la persona no tendrá en cuenta los comentarios que hemos hecho.

Cuando el mecanismo de defensa desaparece, regresa la ansiedad y esta puede ser tan intensa que incluso puede generar estados psicóticos pero, por suerte, en la vida cotidiana estos casos son poco usuales ya que lo normal es que el mecanismo de defensa desaparezca cuando nuestro “yo” esté preparado para hacerle frente al conflicto.

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